No habrá demasiados deportes en los que suceda algo así. El pasado domingo se disputaba en Río de Janeiro la final del Mundial de selecciones que enfrentaba a España y Brasil. Sobre la pista azul que acogió el partido referencia del fútbol sala mundial, había muchas caras conocidas por los aficionados españoles. ElPozo e Interviú acaparaban todo. Un total de dieciséis jugadores entre los dos equipos de los veintiocho que iban a disputar el encuentro.
Interviú batía el record. En la pista y los banquillos nueve de sus jugadores preparados para jugar. En España Luis Amado, Daniel, Ortiz, Torras y Borja. En Brasil Schumacher, Marquinho, Betao y Gabriel. ElPozo no se quedaba muy atrás en representación; en España Juanjo, Kike Boned, Álvaro y Marcelo se disponían a defender la elástica de la roja mientras que en Brasil Vinicius, Wilde y Ciço vestían de amarillo.
El próximo sábado a partir de las 18.00 horas (La 2), todos se volverán a encontrar aunque con camisetas diferentes, mezclados y con el peligro de que a alguno le falle el subconsciente y le entregue un pase a un compatriota del otro equipo. Con ElPozo estarán Vinicius, Wilde, Ciço, Marcelo, Kike, Álvaro y Juanjo y con Interviú Luis Amado, Ortiz, Torras, Borja, Schumacher, Marquinho, Betao y Gabriel en un choque también muy importante.
Si ElPozo gana, aventajará a su máximo rival en ocho puntos puesto que ahora la diferencia es de cinco. Si pierde, Interviú se acercará a dos puntos de los murcianos, a pesar del mal arranque madrileño y los numerosos cambios que se han realizado en el actual campeón de Liga.
La selección, al rescate
El fútbol sala español no pasa por su mejor momento. La crisis económica ha sacudido con fuerza a un deporte al que le cuesta abrirse camino entre el baloncesto y el fútbol. La medalla de plata obtenida por la selección dirigida por José Venancio puede reactivar la pasión por un deporte que sólo ha recibido malas noticias en los últimos meses.
La audiencia máxima de la final marcada en 3.073.000 espectadores pegados al televisor invita a la esperanza. La final, con una media de 2.225.000 espectadores y un share del 17'5 %, fue el segundo evento deportivo más visto del fin de semana por detrás de la semifinal del Open de Madrid protagonizada por Gilles Simon y Rafa Nadal. Además, no fue fruto sólo de la casualidad y del horario. La semifinal frente a Italia, obtuvo un 12'3% de share y más de 1.000.000 de espectadores a pesar de televisarse en horario laboral y fuera de las más importantes franjas televisivas.
Estos datos chocan frontalmente con la continua deserción de patrocinadores. En División de Honor, la máxima categoría, la firma PSG abandonaba al Móstoles a mitad de temporada pasada mientras que esta temporada, fue el propio Móstoles, junto al Valencia, decían adiós y dejaban a
En Plata todo empeora. En el grupo Sur, sólo hay once equipos. La imagen de esta categoría se vio dañada cuando Valencia no se presentaba en la primera jornada de Liga en la pista del Jumilla.